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  • El camión que se maneja solo

    El sueño de los vehículos que andan por sí solos, sin intervención humana en la conducción, ya es una realidad, por lo menos en fase experimental. Hace unos años Volvo introducía el concepto del "tren vehicular", donde unos automóviles transitaban uno detrás del otro y a velocidad constante por una autopista sin que los respectivos conductores estén atentos a las maniobras. Esa solución requería una comunicación entre los autos, para poder interactuar, algo ligeramente diferente a lo que ahora está presentando Daimler Trucks, la división de camiones de Mercedes-Benz. Se trata del denominado proyecto "Future Truck 2025", es decir "Camión del Futuro 2025", porque para la compañía alemana, el camión del mañana es el que se maneja solo. Es una tecnología que proyectan ampliar a los automóviles en un futuro, pero tiene gran lógica implementarlo primero en un vehículo de transporte. Es que a estas moles del camino tienen una aceleración mucho menor a la de los autos, y sus maniobras, más lentas y previsibles, se adecúan a aquellas que puede realizar un vehículo autónomo. El prototipo será presentado en el próximo Salón de Vehículos Comerciales de Hannover, Alemania, en septiembre. Está basado en un Actros 1845, pero eso es lo de menos, porque su "Highway Pilot" (piloto de autopista, en inglés) podría estar adosado a cualquier otro vehículo. Es un sistema de asistencia extremadamente inteligente que logra que el camión circule por sí solo a una velocidad máxima de 85 km/h. Eso fue lo que lograron los técnicos en una prueba realizada en la autobahn A14 en las cercanías de la ciudad alemana de Magdeburg, donde el vehículo pudo transitar autónomamente en situaciones de tráfico reales. El funcionamiento del sistema, si bien más complicado de lograrlo, se puede explicar de manera simple. El chofer lleva al camión hasta la autopista y se coloca en el carril derecho, aquél reservado para ese tipo de transporte. Una vez allí, enciende el Highway Pilot y se puede poner a hacer cualquier otra cosa, porque el vehículo seguirá su camino a una velocidad crucero constante. Para lograr su autonomía de dirección, el sistema se vale de las marcas en la autopista, que ofician de guía, gracias a una cámara montada en el frente del camión. Logra captar imágenes a un ángulo de 45º horizontalmente y 27º de manera vertical, y a una distancia de 100 metros. Así, puede mantenerse a una distancia de 60 metros respecto del vehículo que lo precede en el carril. Pero hay otros dispositivos que intervienen para que el sistema interprete también señales de tránsito e indicaciones. El camión tiene varios sensores que van interpretando las señales de la autovía. Uno de ellos es el radar de alcance largo, que tiene un ángulo de 18º y un rango de 250 metros. El radar de alcance corto, en tanto, tiene una apertura mucho mayor (130º) pero un alcance menor (70 m). El vehículo tiene otros sensores, alrededor, que ofrecen un panorama de lo que sucede casi en la totalidad de su alrededor (son 170º). Eso, sumado a los datos de cartografía que el sistema posee, hace que la computadora sepa en todo momento si el terreno es en subida, en bajada o plano, y puede anticipar las curvas que vayan apareciendo en el recorrido. Es un todo que también prevé la incorporación de la comunicación wi-fi, con la que podría interconectarse con otros vehículos. Todo funciona perfecto viajando en un carril a velocidad crucero. Para salirse de la autopista o para cambiarse de carril se necesita la intervención humana. Una limitación totalmente lógica para una tecnología que en el futuro será parte del equipamiento de los vehículos del futuro no tan lejano.

  • El auto podrá identificar al conductor

    El avance tecnológico de la industria no se detiene y lo hace cada vez más rápido. Ahora te mostramos otra nueva aplicación de la tecnología de la conectividad aplicada el automóvil. Se trata de un desarrollo conjunto entre Ford e Intel que procura sumarle seguridad y comodidad al vehículo. La idea es valerse de los aparatos que ya están instalándose de manera usual en los coches modernos para sumarle funcionalidades. La principal novedad es que el auto es capaz de validar al conductor, para asegurarse que quien encienda el motor sea el verdadero dueño o, en todo caso, algún conductor aprobado por él. Esto se logra con el reconocimiento del rostro, cuya imagen es tomada por una cámara montada en el tablero. Esa tecnología se denomina Mobile Interior Imaging, pero también es conocida como Project Mobii. Si el sistema no reconoce a la persona, envía automáticamente una foto del "intruso" al celular del dueño del auto, como para que apruebe o rechace la autorización. Esa imagen es captada por la misma cámara interna integrante de un sistema que ya Ford está usando con otras montadas en el exterior y que ayudan, por ejemplo, detectar cuándo el coche se está desviando del carril en el que está circulando. Esas cámaras interiores ofrecen una vista del habitáculo para proveer también una comodidad. El usuario puede acceder a la vista de ellas remotamente, a través de su celular. Estando lejos del coche, el Smartphone de la persona se conecta mediante Internet y le permite a la persona revisar los asientos para ver, por ejemplo, si se dejó algo olvidado. Nuestro objetivo con la investigación Mobii es explorar cómo los conductores pueden interactuar con la tecnología en el auto y la forma en que nosotros podemos hacer que esa interacción sea más intuitiva y predictiva", explica Paul Mascarenas, jefe técnico y vicepresidente del área Investigación y Desarrollo de Ford. También deja en claro que todo está en etapa de estudio y aplicación preliminar. Pero no hay dudas de que, más temprano que tarde, esta tecnología estará llegando a los autos, por lo menos en un principio a los de más alta gama. Las posibilidades que brinda el hecho de reconocer quién es la persona sentada al volante son enormes. Más allá de la faceta de seguridad, puede permitir cargar las configuraciones correspondientes al usuario, como la agenda telefónica, su música o estaciones de radio preferidas y hasta las regulaciones de la butaca y el volante. En el mercado ya se ofrecen autos que son capaces de detectar el cansancio del conductor y, por lo tanto, de aconsejarle detenerse por un rato a dormir. Se valen de las mismas cámaras que ahora parecen ofrecer otras posibilidades, hasta hace un tiempo poco creíbles pero que pronto serán realidad. El video, si bien está en inglés, es bien gráfico para mostrar el funcionamiento del sistema.

  • La historia de los hermanos Dodge

    Como parte del grupo Chrysler, uno de los denominados tres grandes de Detroit junto con Ford y Chevrolet, Dodge es una de las marcas más emblemáticas de los Estados Unidos. Es a ella la que le toca celebrar ahora el centenario de existencia. La marca del óvalo lo disfrutó en 2003, mientras que la del moño lo hizo en 2011. Los tres conglomerados automotrices tuvieron orígenes similares, con entusiastas emprendedores poniendo manos a la obra para iniciar una actividad sobre la que poca certeza se tenía cuando los autos motorizados comenzaron a desplazar a la tracción a sangre de los caballos como medio de transporte. Ford fue el sueño de un tal Henry que, con la idea de la fabricación en serie, logró hacer que el auto pasara a estar al alcance de todos. Chevrolet fue el resultado de la combinación de los capitales del norteamericano William Crapo Durant con los conocimientos técnicos del suizo Louis Chevrolet. Y Dodge creció bajo el amparo de dos hermanos cuya empresa pasó de autopartista a fabricante integral casi de la noche a la mañana. Nacidos de Niles, Michigan (EE.UU.), John y Horace comenzaron fabricando bicicletas en Windsor, la ciudad canadiense que está justo frente a Detroit, del otro lado del río del mismo nombre. Pero pronto se dieron cuenta de la revolución que estaba causando el automóvil en los albores del siglo XX, así que se convirtieron en autopartistas. No perdieron tiempo en pensar un nombre complicado a la hora de denominar su compañía. Dodge Brothers (Hermanos Dodge) era suficiente para sintetizar la raigambre de su negocio. En poco tiempo llegaron a ser los mayores fabricantes de motores, transmisiones y ejes, piezas que alimentaban las líneas de montaje de terceros, como Oldsmobile y Northern, sus principales clientes. Pero fue Henry Ford el que les dio el 10 por ciento de las acciones para que lo ayudasen a montar su propia fábrica. Cuenta la leyenda que los primeros 650 automóviles de la marca del óvalo salieron de instalaciones de Dodge. Era hora de dar el siguiente paso. En 1913 los Dodge vendieron todo interés en cualquier otra compañía y se propusieron construir un automóvil íntegramente hecho por ellos. Lo presentaron muy rápidamente, en noviembre de 1914. Ese año fabricaron 249 unidades en su planta de Hamtramck, en las afueras de Detroit, pero al siguiente disfrutaron de un precoz punto de quiebre para su compañía. Gracias a un trabajo febril, la empresa pasó a ocupar tercer lugar en la industria, con 45.000 autos producidos. Ese primer Dodge tenía calidad, era durable y también barato. Costaba 785 dólares, estaba impulsado por un motor cuatro cilindros de 35 caballos de potencia y tenía transmisión de tres marchas. Pronto los hermanos demostrarían su capacidad de adaptarse a diferentes necesidades. El modelo lanzado en 1919 era todo lo contrario al original. Fue el más caro de su época (1.900 dólares), pero también el primer sedán de cuatro puertas de la industria hecho íntegramente de acero. La fábrica estaba armando 500 autos diarios y justamente ese año fue montada la unidad número 400 mil de Dodge. Los hermanos Dodge deben ser recordados como pioneros. Por ejemplo, fueron los primeros en contar con una pista de pruebas para sus vehículos en las mismas instalaciones de la planta. Ya no era necesario trasladar las unidades a otro sitio para realizar las pruebas de calidad que, salvando las diferencias de tiempo, siguen tan vigentes en la actualidad. El éxito de los Dodge fue tan efervescente como efímero. Ambos murieron, víctimas de gripe, en 1920, apenas un lustro después de la explosión de éxito de su creación. Ocho años más tarde Walter P. Chrysler compraría las acciones de la compañía, tutela bajo la que escribiría páginas gloriosas, especialmente gracias a diferentes modelos deportivos. Es por el centenario que la compañía está lanzando versiones especiales de dos de sus modelos más icónicos. Preparados por SRT, la división deportiva de la marca, los clientes podrán hacerse de piezas de colección del Challenger y del Charger. ¿Hubieran imaginado los ingeniosos hermanos Dodge estas dos bestias tan feroces como corolario a los primeros 100 años de existencia de la compañía que fundaron?

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